El Excmo. Sr. Motohide Yoshikawa, Embajador del Japón en España, presidió el acto de entrega de la condecoración que tuvo lugar el pasado doce de febrero en su residencia de Madrid.
Al acto asistieron religiosos de la Orden de San Agustín, familiares y amigos. Además estuvo representado el Ministerio de Asuntos Exteriores y hubo una delegación institucional de Caja España, entidad patrocinadora del Museo Oriental.
En su discurso, el Sr. Embajador del Japón manifestó su alegría y satisfacción por presidir este acto de reconocimiento a una persona que, durante los últimos treinta años, ha dedicado muchas de sus energías al estrechamiento de las relaciones entre Japón y España.
"Japón y España están situados al este y al oeste, en los límites del continente euroasiático. Japón, "Nipón", etimológicamente significa "Sol Naciente", y desde tiempos antiguos el sol es un elemento estrechamente vinculado a la identidad nacional japonesa, por eso este símbolo está presente en la bandera del país. También, uno de los personajes más importantes del sintoísmo, la religión autóctona del Japón, es precisamente Amaterasu, la diosa del Sol."
"Al otro extremo del continente euroasiático se encuentra España, el país del "Sol Poniente", donde los antiguos situaron "finis terrae", el fin de la tierra, por donde se pone el sol. Bajo este único y mismo sol, que ilumina y da vida, -desde cada amanecer hasta cada atardecer-, todos los pueblos estamos llamados a encontrarnos."
"Por su parte, el credo cristiano profesa la fe en un Dios Padre, creador del cielo y de la tierra, que hace salir el sol cada mañana sobre todos los hombres. En uno de sus himnos litúrgicos, Jesucristo viene denominado como "Sol naciente, esplendor de la luz eterna y sol de justicia". El jesuita español S. Francisco Javier -que llegó a Japón en 1549-, así como los demás misioneros europeos, -entre ellos los agustinos, que se hicieron presentes ya a partir de 1584- pretendían en primer lugar dar a conocer a Cristo "Sol naciente" y su mensaje de luz, amor, paz y liberación."
"En un principio, los españoles y el cristianismo fueron bien acogidos por el pueblo japonés y por las religiones sintoísta y budista. Posteriormente, surgirían malentendidos, no sólo religiosos sin también políticos, que conducirían a un largo período de desconocimiento mutuo. Las incomprensiones del pasado han sido superadas. Unos y otros hemos evolucionado desde entonces, viviendo desde hace tiempo en una actitud de mutua acogida y estima." (...)
Al finalizar su discurso manifestó su gratitud a Su Alteza El Emperador del Japón, al Pueblo del Japón, a las Autoridades de su Gobierno y al Sr. Embajador por la distinción recibida y concluyó:
"Espero poder corresponder en el futuro -al menos en pequeña medida-, al honor recibido, continuando difundiendo la extraordinaria riqueza histórica, artística y cultural del Japón, a través de las exposiciones, publicaciones y actividades del Museo Oriental del Real Colegio de los PP. Agustinos de Valladolid. Deseo, de este modo, contribuir a que Japón el "País del Sol Naciente" esté cada día más cerca de España, el "País del Sol Poniente".
Domo arigato gozaimas.
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